Alejandra Gollás hace el
papel de su vida.
Dice que trabajar en "Efectos Secundarios" le ha permitido
reencontrarse consigo misma.
Natalia Cano
El Universal
Lunes 19 de diciembre de 2005
http://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/67075.html
Alejandra Gollás refleja en el rostro su felicidad.
Este 2005 fue especialmente satisfactorio para ella, pues
el papel por el cual esperó toda su vida llegó de la mano
con la película Efectos secundarios, dirigida por Issa
López y que funge como la primera cinta producida por
Warner en México.
Mimí es el papel protagónico al que la actriz da vida en el
filme, cuyo estreno se prevé para el segundo semestre de
2006, y al cual, explica Gollás en entrevista, pudo
aportarle algunos elementos no sólo en la interpretación,
sino también en el proceso de creación.
"Mimí es un personaje con el cual me identifico muchísimo;
entiendo, por ejemplo, los problemas de que no le guste su
cuerpo, el ser chiquita, los problemas que le ha generado
esto (su estatura) a nivel actoral; me identifico con este
problema de entenderse y aceptarse a sí misma ya como una
actriz adulta y no como la niña actriz que fue, entiendo
este problema de la
fama, hay tanto con lo cual me identifico, que espero que
esto se vea reflejado en la pantalla."
Alejandra Gollás, a quien el público quizá evoca como la
hermana menor de Adela Noriega en la telenovela
Quinceañera, recuerda que hace dos años, Isaa López realizó
un casting para elegir a su elenco; así, la también
guionista de Ladie ́s night decidió escoger a
histriones de teatro, de los cuales calificaron sus
compañeros Marina de Tavira, Arturo Barba y Pedro
Izquierdo.
"El papel de Mimí sí que me llegó, porque al igual que
ella, sí he tenido problemas con mi físico, sobre todo por
el peso, porque todas las actrices deben ser flaquísimas,
pero también voluptuosas, bueno... eso es básicamente para
la televisión; afortunadamente en el cine y en el teatro no
es algo tan marcado, sí hay un poco más de cordura y de
interés por la calidad actoral y no tanto como te veas",
dice.
"Me ha costado mucho trabajo llegar hasta donde estoy, pero
finalmente estoy aquí con mi primer protagónico, siendo
quien soy, demostrando que sí se puede, que después de años
de lucha, de trabajo constante, y de diversificarse en los
distintos trabajos, el mensaje es que sí se puede".
Cuando la también actriz de las cintas Vivir mata, Fidel y
El segundo aire se integró a Efectos secundarios se
reencontró, después de muchos años, con Julieta Egurrola,
quien curiosamente fungió como su mamá en Quinceañera.
"Julieta Egurrola y Margarita Sanz siempre han sido como
mis maestras; fue muy padre reunirme con Julieta ahora,
otra vez como mi mamá; ¿sabes?, fue un flashback
extrañísimo, y fue interesante volverme a reunir con ella
como adulta, como ya de iguales, como compañeras.
"Me acuerdo que de niña ella era superruda conmigo, me
acuerdo que había escenas en la telenovela en las que me
peinaba con un peine y un limón, y sí me jalaba, yo le
tenía mucho miedo; cuando nos volvimos a ver me recibió con
los brazos abiertos, nos entendimos como actrices, nos
dimos tanto."
Vive feliz la crisis de los 30
Además de la actuación, Gollás estudió sicología, en la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hija de
catedráticos de la misma casa de estudios, la actriz quiso
prepararse no sólo en el terreno histriónico, también en
una profesión con la que pudiera salir adelante.
"Estoy contenta de haber seguido este camino, sobre todo de
no haberme dedicado de lleno a la televisión, y ser quizá
una estrella de telenovela; sabía que debía prepararme, me
apasiona la mente humana, me encanta meterme en la mente de
la gente, entender porqué las personas son tan complejas, y
por qué piensan lo que piensan, y ahora ha sido una
mancuerna
increíble, como actriz, entiendo a mis personajes a otro
nivel."
En Efectos secundarios, los personajes se reencuentran en
una fiesta 12 años después de salir de la preparatoria, ahí
se dan cuenta que ninguno de ellos ha logrado lo que
esperaba antes de cumplir 30 y que aún existen asuntos
inconclusos entre ellos.
-¿Te preocupa llegar a los 30?, ¿cómo vives la etapa
cercana a esa edad?
-Para allá voy (tiene 28), pero hay diferentes etapas en
las que uno tiene crisis, los 30 es como el estereotipo de
la crisis, pero en realidad uno las sufre constantemente;
estoy viviendo la crisis de lo 30 como una etapa en la que
todo está adquiriendo forma, estoy felizmente casada, con
el protagónico con el que soñé toda mi vida, planes para
hacer cosas en Estados Unidos, yendo y viniendo, lo cual es
mi proyecto de vida.
Por último, Alejandra Gollás adelanta que en 2006 iniciará
un proyecto importante en Estados Unidos, por lo que
compartirá su residencia entre el país vecino y México, y
considera que el ser estadounidense le traerá ciertos
beneficios, sobre todo por su acento.